El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »”Con el tiempo me aceptaron como miembro del mismo grupo de inversores para otras empresas. Aquellos hombres eran sabios a la hora de administrar provechosamente el oro. Estudiaban cuidadosamente todos los planes presentados antes de pasar a ejecutarlos. No se arriesgaban a perder su capital o a estancarlo en inversiones no rentables que no hubieran permitido recuperar el oro. Empresas insensatas como la carrera de caballos y la asociación de la que había formado parte por culpa de mi experiencia ni siquiera habrían merecido su consideración. Ellos habrían detectado los peligros de esas empresas inmediatamente. Gracias a mi asociación con aquellos hombres, aprendí a invertir mi oro con seguridad para que me produjera beneficios. Con el paso de los años, mi tesoro aumentaba cada vez más deprisa. No sólo he ganado lo que había perdido, sino que he traído mucho más.
»”A lo largo de mis desgracias, mis intentos y mis éxitos, he puesto a prueba la sabiduría de las cinco leyes del oro repetidamente, padre, y éstas se han revelado justas en cada ocasión. Para aquel que no conoce las cinco leyes del oro, el oro no acude a él y se gasta rápidamente. Pero para aquel que sigue las cinco leyes, el oro acude a él y trabaja como un fiel esclavo!