El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »Nomasir dejó de hablar e hizo una señal a un esclavo que se encontraba al fondo de la sala. El esclavo trajo, de uno en uno, tres pesados sacos de cuero. Nomasir tomó uno de los sacos y lo colocó en el suelo frente a su padre dirigiéndose a él una vez más:
»—Me habíais dado un saco de oro, de oro de Babilonia. Para reemplazarlo, os devuelvo un saco de oro de Nínive del mismo peso. Todo el mundo estará de acuerdo en que es un intercambio justo.
»”Me habíais dado una tablilla de arcilla con sabiduría grabada en ella. A cambio, os doy dos sacos de oro.
»Diciendo esto, tomó los otros dos sacos de manos del esclavo y, como el primero, los colocó delante de su padre.
»—Esto es para demostrar, padre, que considero mucho más valiosa vuestra sabiduría que vuestro oro. Pero, ¿quién puede medir en sacos de oro el valor de la sabiduría? Sin sabiduría, aquellos que poseen oro lo pierden rápidamente, pero gracias a la sabiduría, aquellos que no tienen oro pueden conseguirlo, tal como demuestran estos tres sacos.
»”Es una gran satisfacción para mí, padre, poder estar frente a vos y deciros que gracias a vuestra sabiduría he podido llegar a ser rico y respetado por los hombres.