El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »El padre colocó su mano sobre la cabeza de Nomasir con gran afecto.
»—Has aprendido bien la lección y, verdaderamente, soy muy afortunado de tener un hijo al que confiar mi riqueza.
Terminado el relato, Kalabab permaneció callado, observando a sus oyentes con aire crÃtico.
—¿Qué pensáis de la historia de Nomasir? —continuó—. ¿Quién de entre vosotros puede acudir a su padre o a su suegro y dar cuenta de la buena administración de sus ingresos?
»¿Qué pensarÃan esos venerables hombres si les dijerais: He viajado y aprendido mucho, he trabajado mucho y he ganado mucho pero, ¡ay!, tengo poco oro. He gastado parte de él con sabidurÃa, otra parte alocadamente y también he perdido otra por imprudencia?
»¿TodavÃa creéis que la suerte es la responsable de que algunos hombres posean mucho oro y de que otros no tengan? En ese caso, os equivocáis.
»Los hombres tienen mucho oro cuando conocen las Cinco leyes del oro y las respetan.
»Gracias al hecho de haber aprendido las cinco leyes en mi juventud y de haberlas seguido, me he convertido en un mercader rico. No he hecho fortuna por una extraña magia.
»La riqueza que se adquiere rápidamente también desaparece rápidamente.