Metafísica para la vida diaria
Metafísica para la vida diaria Hay una gran diferencia entre lo que tú realmente crees y lo que crees que debes creer o lo que deseas creer.
Tú demuestras o manifiestas en toda tu vida exterior aquello que realmente crees. Las demás ideas no se exteriorizan. Si algún día llegas a creer otra cosa, ese día comienzas a manifestarlo; o sea, a experimentarlo, no antes.
No basta con decir que tú sabes que tal y cual cosa no puede lastimarte o afectarte, si solo tienes esta opinión intelectualmente. Si tú sientes, aunque no sea sino levemente que aquellas no te pueden hacer daño, el caso es distinto. Esto es lo que llamamos realización: saberlo y sentirlo, o tener la convicción.
No basta con repetir que todo va a estar bien a menos que creas lo que estás diciendo. No basta con decir superficialmente que Dios está contigo y cuidándote a menos que lo creas o lo realices, aunque sea en grado leve. El único objeto de hacer tratamientos espirituales es aumentar tu propia realización de la verdad que ya has aceptado; o sea, que el error y el temor no tienen poder sobre ti cuando tú no cedes a ellos.
Lucas, en el capítulo 10, versículo 19 cita las palabras del Maestro diciendo: «Nada, por ningún respecto, podrá dañarte».
