El Profeta
El Profeta Entonces un albañil dio un paso hacia delante y dijo, «Háblenos de las Casas».
Y él respondió y dijo:
Construye con tu imaginación un cenador en tierra salvaje antes de construir una casa dentro de las paredes de la ciudad.
Porque mientras tienes regresos al hogar en tu crepúsculo, también el trotamundos dentro de ti los tiene, el siempre distante y solo.
Tu casa es tu cuerpo más grande.
Ella crece en el sol y duerme en la tranquilidad de la noche; y no le faltan los sueños. ¿Tu casa no sueña? Y soñando, ¿se va de la ciudad hacia arboleda o cima?
Que yo pudiera recoger las casas de Uds. en la mano, y como granjero esparcirlas en bosque y prado.
Que los valles fueran sus calles, y los pasos verdes sus callejones, para que Uds. pudieran buscarlos uno al otro por las viñas, y llegar con la fragrancia de la tierra en la ropa.
Pero ya no debe ser asÃ.
Por su miedo sus antepasados los recogieron demasiado cercanos. Y ese miedo seguirá un poco más. Por un poco más tiempo sus paredes separarán sus chimaneas de sus campos.
