El Profeta
El Profeta Si es una ley injusta que abolirÃas, esa ley fue escrita con tu propia mano en tu propia frente.
No puedes borrarla por quemar los libros de ley ni por lavarles las frentes de tus jueces, aunque viertas el mar en ellos.
Y si es el déspota que destronarÃas, asegúrate primero que su trono erigido dentro de ti esté destruÃdo.
Porque, ¿cómo puede gobernar un tirano a los libres y los orgullos sino por una tiranÃa en la libertad propia de ellos y una vergüenza propia en su orgullo?
Y si es una preocupación de la cual te desharÃas, esa preocupación fue escogida por ti en vez de ser impuesta en ti.
Y si es un miedo que disiparÃas, la sede de ese miedo está en tu corazón y no en la mano de él a quien temes.
En verdad todo se mueve dentro de tu propio ser en medio-abrazo constante, lo deseado y lo temido, lo repugnante y lo querido, lo buscado y eso de lo que quieres escapar.
Estas cosas se mueven dentro de ti como luces y sombras en parejas que se agarran.
Y cuando la sombra se atenúa y no está jamás, la luz que se queda se vuelve en una sombra para otra luz.