El Profeta
El Profeta Tampoco es un pensamiento que dejo detrás, sino un corazón hecho dulce por hambre y sed.
Pero ya no puedo demorarme.
El mar que llama a todos a regresar a sà mismo me llama, y tengo que embarcar.
Quedarme, aunque las horas queman en la noche, es congelarse y cristalizarse y estar vinculado al moho.
Tengo ganas de llevar conmigo todo lo que está aquÃ. Pero, ¿cómo podrÃa?
Una voz no puede llevar la lengua y los labios que le dan alas. Sola tiene que buscar el éter.
Y sola y sin nido volará el águila hacia el sol.
Ya cuando alcanzó el pie de la colina, se dirigió otra vez al mar, y vio su nave acercándose al puerto y en la proa a los marineros, los hombres de su propia tierra.
Y su alma les gritó, y dijo:
Hijos de mi madre antigua, Uds. los jinetes de las mareas,
Cuántas veces han navegado en mis sueños. Y ahora vienen en mi despertar, que es mi sueño más profundo.
Listo estoy para irme, y mi impaciencia a toda vela espera al viento.
