El Profeta
El Profeta Y uno de los ancianos de la ciudad dijo, «Háblanos del Bien y el Mal».
Y él contestó:
Del bien en ti puedo hablar, pero no del mal.
Porque, ¿qué es el mal sino el bien torturado por su propia hambre y sed?
SÃ, cuando el bien tiene hambre, busca comida aun en cuevas oscuras, y cuando tiene sed, bebe aun de aguas muertas.
Eres bueno cuando estás unido a ti.
Pero cuando no lo estás no eres malo.
Porque una casa desavenida no es un antro de ladrones; sólo es una casa partida.
Y una nave sin timón puede vagar sin rumbo entre islas peligrosas mas sin hundirse en el fondo.
Eres bueno cuando te esfuerzas en dar de ti.
Pero no eres malo cuando buscas ganar algo para ti.
Porque cuando te esfuerzas por obtener no eres sino una raÃz que se aferra a la tierra y mama de su pecho.
Claro que la fruta no puede decirle a la raÃz, «Sé como yo, madura y completa y da siempre de tu abundancia».
Pues para la fruta dar es una necesidad, como recibir es una necesidad para la raÃz.
