El Gatopardo
El Gatopardo Un príncipe siciliano contempla cómo su mundo se desmorona. Garibaldi ha desembarcado, y con él, una nueva Italia que amenaza con sepultar la vieja aristocracia. Mientras las paredes de su palacio sudan incienso y decadencia, Don Fabrizio de Salina observa el avance del cambio con un escepticismo imperturbable. Pero tras cada mirada altiva se esconde el miedo: todo debe cambiar para que todo siga igual. ¿Puede sobrevivir el linaje cuando lo único eterno es la muerte?
La historia comienza en 1860, en Sicilia, cuando el mundo de la aristocracia empieza a resquebrajarse, aunque aún se disfraza de esplendor. En la villa de los Salina, el príncipe Fabrizio vive rodeado de lujo, protocolos estrictos y un aire de eternidad que huele a incienso, rosas y polvo. Es un hombre alto, imponente, matemático aficionado, amante de la ciencia, pero profundamente escéptico. Cada día inicia con la recitación del rosario junto a su familia. Es un ritual que oculta silenciosamente la putrefacción que ya acecha los pilares de su clase.
—La Iglesia y la aristocracia… se sostienen una a la otra —reflexiona el padre Pirrone, el capellán de la casa, un hombre fiel al orden antiguo.
