Fausto
Fausto FAUSTO (Solo.)
Espíritu sublime, tú me diste, me diste todo
cuanto te pedí. No en balde
me mostraste tu faz en aquel fuego.
Me diste por reino a la majestuosa naturaleza,
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y fuerzas para sentirla y gozar de ella.
No me permitiste únicamente la fría visita de la admiración,
pues me concediste mirar en su hondo pecho
como si del alma de un amigo se tratara.
El gran tropel de las vivientes criaturas
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hiciste desfilar ante mí, haciendo que conociese a mis hermanos
en la calmada selva, en el aire y en el agua.
Y cuando la tormenta en el bosque ruge y brama,
derribando al suelo gigantescos pinos,
destrozando ramas, desguazando troncos,
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entre ecos lejanos de secos chasquidos,
me conduces entonces a segura gruta,
me muestras a mí mismo,
y le abres mil secretos a mi pecho.
Y ante mis ojos se eleva la pureza de la luna,
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