Los padecimientos del joven Werther
Los padecimientos del joven Werther Te agradezco que me hayas engañado, Albert: esperaba la noticia de cuándo serÃa vuestra boda y me habÃa propuesto descolgar la silueta de Lotte de la pared con la mayor ceremonia y enterrarla entre otros papeles. ¡Ahora sois una pareja y su silueta sigue aquÃ! ¡Pues asà se quedará! ¿Y por qué no? Sé que yo también estoy con vosotros, permanezco indemne en el corazón de Lotte, ocupo; sÃ, ocupo el segundo lugar en su interior y debo mantener este puesto. Oh, me pondrÃa furioso si la pudiera olvidar… Albert, la sola idea es un suplicio. Albert, sé feliz. ¡Sé feliz, ángel celestial! ¡Sé feliz, Lotte!
15 de marzo
He sufrido una contrariedad que me sacará de aquÃ. ¡Me rechinan los dientes! ¡Demonios! No hay nada que hacer y es sólo culpa vuestra, de los que me espoleabais y me empujabais y me torturabais para que ocupara un puesto que no se amoldaba a mi espÃritu. ¡Ahora ya lo tenéis! ¡Ya lo tenéis! Y para que no digas otra vez que mis extravagantes ideas lo estropean todo, te presento, querido señor, una narración simple y llana, tal como la reflejarÃa un cronista.