Los padecimientos del joven Werther
Los padecimientos del joven Werther Cada palabra que pronunciaba era como una espada que me atravesaba el corazón. No se daba cuenta de lo misericordioso que hubiera sido ocultarme todo aquello, y aún añadió lo que se estuvo cotilleando después, explicándome qué tipo de gente se sentiría triunfante con aquello. Cómo algunos se alegraban y se sentían aún más porque consideraban esto un castigo a mi orgullo y al desprecio hacia otros. Escuchar todo esto de ella, Wilhelm, con una voz que delataba compartir sinceramente mi dolor… Estaba destrozado, y aún siento la ira dentro de mí. Deseaba que alguno se atreviera a reprochármelo para atravesarle el cuerpo con una espada; a la vista de la sangre me sentiría mejor. Ay, cogí cien veces un cuchillo para aliviar la presión de este oprimido corazón. Cuentan que una raza noble de caballos, cuando se sienten horriblemente acalorados y agotados, por instinto se muerden ellos mismos una vena para respirar mejor. A mí también me sucede lo mismo a menudo, me gustaría abrirme una vena para lograr la libertad eterna.
24 de marzo