Los padecimientos del joven Werther
Los padecimientos del joven Werther Gracias por las dos cartas. No respondí porque quería dejar en suspenso esta hoja hasta que en la corte aceptaran mi dimisión; temía que mi madre se dirigiera al ministro y dificultara mi propósito. Pero ya ha sucedido, mi cese está aquí. No hace falta que te diga lo poco que les ha gustado tener que dármela. El ministro me avisa que pese a todo sufriré nuevos lamentos. El príncipe heredero me ha enviado veinticinco ducados en su despedida con unas palabras que me han emocionado hasta hacerme llorar. Por tanto no necesito el dinero que le pedí a mi madre hace poco.
5 de mayo
Mañana me marcho de aquí y como mi lugar de nacimiento sólo dista seis millas de mi camino, tengo la intención de verlo de nuevo; quiero recordar los viejos tiempos felices que transcurrieron como en un sueño. Quiero entrar precisamente por las puertas por las que salió mi madre conmigo cuando abandonó aquel lugar conocido y querido tras la muerte de mi padre para encerrarse en su insoportable ciudad. Adiós, Wilhelm, ya sabrás de mis pasos.
9 de mayo