Los padecimientos del joven Werther
Los padecimientos del joven Werther Ten la bondad de decirle a mi madre que me estoy ocupando de su asunto de la mejor manera posible y que en breve le enviaré noticias al respecto. He hablado con mi tía y no se parece ni de lejos a esa mujer malvada de la que se habla en nuestra casa. Es una señora alegre y apasionada y tiene un gran corazón. Le expuse el disgusto que le ha causado a mi madre el que retuviera una parte de la herencia. Ella me explicó sus motivos y las condiciones bajo las cuales estaría dispuesta a devolverlo todo, incluso más de lo que le exigimos. En resumen: ahora no puedo contar más, pero dile a mi madre que todo saldrá bien. Y en esta pequeña tarea he vuelto a descubrir, querido amigo, que los equívocos y el rencor producen tal vez más extravíos que la picardía y la maldad. Al menos estas dos últimas son más raras.
Por lo demás aquí me encuentro en la gloria. La soledad en esta región paradisíaca es un bálsamo delicioso para mi espíritu y toda la riqueza de esta estación juvenil anima mi corazón, a menudo demasiado frío. Cada árbol, cada seto, es un ramillete de flores y uno siente el deseo de convertirse en abejorro para poder flotar en ese mar de encantadores aromas y encontrar alimento en él.
