Almas muertas

Almas muertas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sin embargo, las preguntas del viajero no todas eran vanas. Se interesó detalladamente por el nombre del gobernador de la ciudad, por el del fiscal, por el del presidente de la cámara; en resumen, no olvidó a ningún funcionario importante. Quiso conocer también detalles más concretos, y preguntó, incluso dando vivas muestras de interés, acerca de todos los terratenientes importantes: número de hectáreas que poseían, a qué distancia vivía cada uno de ellos y si se dirigían a menudo a la ciudad. Preguntó detenidamente por el estado de la comarca, si en ella eran muy corrientes las enfermedades, las fiebres epidémicas, viruelas, calenturas malignas y demás; lo hacía con tanto detalle y precisión que daba muestras de algo más que de simple curiosidad. Era un caballero de severos modales y cuando se sonaba hacía un sorprendente ruido. Se ignora cómo lo hacía, pero su nariz sonaba igual que una trompa. Este don, que podría parecer tan anodino, le granjeó el afecto del mozo de la posada. Así, en cuanto oía ese ruido, sacudía su pelambrera, se ponía tieso con nuevas muestras de respeto, y asomándose desde lo alto de su mostrador, preguntaba:

—¿Se le ofrece algo al señor?




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker