Almas muertas
Almas muertas Pero estas pequeñeces eran cosas mezquinas, y la dueña de la casa había recibido una especial educación. Bien sabemos que la buena educación se recibe en los pensionados. Y en todos, ellos por lo regular, se enseñan tres asignaturas que son la base de las virtudes del ser humano: un idioma, imprescindible para la felicidad de la vida de sociedad; el piano, gracias al cual el marido podía disfrutar de algunos momentos muy gratos, y, por último, la parte que se relaciona directamente con la economía del hogar, es decir, las labores de punto, que permiten confeccionar bolsitas y otras sorpresas.
No obstante, existen diferentes perfeccionamientos y modificaciones por lo que atañe a los métodos, especialmente en los tiempo actuales. Es algo que depende sobre todo de la sensatez y de la capacidad de las directoras de dichos centros. Hay pensionados en que lo más importante es el piano, después el idioma y sólo al final viene la economía doméstica. Otras veces sucede que lo más importante es la economía doméstica, es decir, el arte de confeccionar sorpresas de punto, después sigue el idioma y el piano sólo figura en último lugar. Los métodos cambian.