Taras Bulba
Taras Bulba Bulba, con motivo de la vuelta de sus hijos, hizo reunir todos los centuriones de su polk[5] que no estaban ausentes; y cuando dos de ellos acudieron a su llamado, con el ï ésaoul[6] Dimitri Tovkatch, su camarada, les presentó a sus hijos diciendo:
—¡Miren qué muchachos! Bien pronto les enviaré a la setch[7].
Los visitantes felicitaron a Bulba y a los dos jóvenes, asegurándoles que harÃan muy bien, y que no habÃa escuela mejor para la juventud que en el zaporojié[8].
—Vamos, señores y hermanos —dijo Taras— siéntense donde les plazca; y ustedes, hijos mÃos, ante todo, bebamos un vaso de aguardiente. ¡Qué Dios nos bendiga! ¡A la salud de ustedes, hijos mÃos! ¡A la tuya, Eustaquio! ¡A la tuya, Andrés! ¡Dios quiera que la victoria les acompañe siempre en la guerra, que derroten a los paganos y a los tártaros!, y si los polacos intentan algo contra nuestra santa religión, ¡a ellos también! ¡Veamos!, venga tu vaso. ¿Es bueno el aguardiente? ¿Cómo se llama el aguardiente en latÃn? ¡Qué bobos eran los latinos!, ni siquiera sabÃan que hubiese aguardiente en el mundo. ¿Cómo se llamaba aquel que escribió versos latinos? Yo no, soy muy sabio y he olvidado su nombre. ¿No se llamaba Horacio?