Poesia
Poesia cuando no de las crüeles,
55hija al fin de estas arenas,
engendradoras de sierpes.
Cada vez que la miraba
salía un sol por su frente,
de tantos rayos ceñido
60cuantos cabellos contiene.
Juntos así nos crïamos,
y Amor en nuestras niñeces
hirió nuestros corazones
con arpones diferentes[804].
65Labró el oro en mis entrañas
dulces lazos, tiernas redes,
mientras el plomo en las suyas
libertades y desdenes.
Apenas vide[805] trocada
70la dureza de esta sierpe,
cuando tú me captivaste:
¡mira si es bien que lamente!».
[«Esta, español, es la causa[806]
que a llanto pudo moverme;
75mira si es razón que llore
tantos males juntamente».
Conmovido el capitán
de las lágrimas que vierte,
parando el veloz caballo,
80que paren sus males quiere.