Poesia
Poesia alguna ayuda de Apolo,
55desatácase[873] el ingenio,
y algunos papeles borro
a devoción de una ausente,
a quien, ausente y devoto,
con tiernos ojos escribo
60y con dulce pluma lloro.
Discreciones leo a ratos,
y necedades respondo
a tres ninfas que en el Tajo[874]
dan al aire trenzas de oro,
65y a la que ya vio Pisuerga[875],
la aljaba pendiente al hombro,
seguir la casta Dïana
y eclipsar su hermano rojo[876].
Salgo alguna vez al campo
70a quitar al alma el moho
y dar verde al pensamiento,
con que purgue sus enojos.
En mi aposento otras veces
una guitarrilla tomo,
75que como barbero templo
y como bárbaro toco.
Con esto engaño las horas
de los días perezosos,
y vame tanto mejor
80cuando va de cuerdo a loco.