Poesia
Poesia en el valle más profundo;
sino un Adonis caldeo,
110ni jarifo ni membrudo,
que traía las orejas
en las jaulas de dos tufos.
Su copetazo, pelusa,
si tafetán su testuzo,
115sus mejillas, mucho raso,
su bozo poco velludo;
dos espadas eran, negras,
a lo dulcemente rufo,
sus cejas, que las doblaron
120dos estocadas de puño.
Al fin en Píramo quiso
encarnar Cupido un chuzo,
el mejor de su armería,
con la herramienta al uso.
125Este, pues, era el vecino,
el amante, y aun el cuyo,
de la tórtola doncella,
gemidora a lo viudo;
que de las penas de Amor
130encarecimiento es sumo
escuchar ondas sediento
quien siente frutas ayuno.
Intimado el entredicho
de un ladrillo y otro, duro,