Poesia
Poesia Esta, pues, desde el glorioso
umbral de su primer lustro,
niña la estimó el Amor
de los ojos que no tuvo.
85Creció deidad, creció envidia
de un sexo y otro. ¿Qué mucho
que la fe erigiese aras
a quien la emulación culto?
Tantas veces de los templos
90a sus posadas redujo
sin libertad los galanes,
y las damas sin orgullo,
que, viendo quien la vistió,
nueve meses que la trujo,
95de terciopelo de tripa,
su peligro en los concursos,
las reliquias de Tisbica
engastó en lo más recluso
de su retrete, negado
100aun a los átomos puros.
¡Oh, Píramo, lo que hace
joveneto ya robusto,
que sin alas podía ser
hijo de Venus segundo!
105Narciso, no el de las flores
pompa, que vocal sepulcro
construyó a su boboncilla