Poesia
Poesia que pudiera por sereno
460acatarrar un centurio
con todo su morrïón,
haciendo el alma trabuco
de un «¡ay!» se caló en la espada
aquella vez que le cupo.
465Pródigo desató el hierro,
si crüel, un largo flujo
de rubíes de Ceilán
sobre esmeraldas de Muso.
Hermosa quedó la muerte
470en los lilios amatuntos,
que salpicó dulce hielo,
que tiñó pavor venusto.
Llorólos con el Eufrates,
no sólo el fiero Danubio,
475el siempre Araxes flechero,
cuándo parto y cuándo turco;
y con su llanto lavaron
el Bucentoro diurno,
cuando sale, el Ganges loro,
480cuando vuelve, el Tajo rubio.
El blanco moral de cuanto
humor se bebió purpúreo,
sabrosos granates fueron
o testimonio o tributo.
485Sus muy reverendos padres,