Poesia
Poesia ostentación gloriosa, alto trofeo
quiere que al árbol de su madre sea
240el desdén hasta allí de Galatea.
Entre las ramas del que más se lava
en el arroyo, mirto levantado,
carcaj de cristal hizo, si no aljaba,
su blanco pecho, de un arpón dorado.
245El monstro de rigor, la fiera brava,
mira la ofrenda ya con más cuidado,
y aun siente que a su dueño sea, devoto,
confuso alcaide más, el verde soto.
Llamáralo, aunque muda, mas no sabe
250el nombre articular que más querría;
ni lo ha visto, si bien pincel süave
lo ha bosquejado ya en su fantasía.
Al pie, no tanto ya, del temor, grave,
fía su intento; y, tímida, en la umbría
255cama de campo y campo de batalla,
fingiendo sueño al cauto garzón halla.
El bulto vio, y, haciéndolo dormido,
librada en un pie toda sobre él pende
(urbana al sueño, bárbara al mentido
260retórico silencio que no entiende):
no el ave reina, así, el fragoso nido
