Poesia
Poesia Los versos tuvieron tanto éxito que Lope de Vega escribió una comedia con el títuloNo son todos ruiseñores, en la que salen los músicos cantando este estribillo y recordando a su autor. Sus componentes fónicos, con abundancia de aliteraciones, de vocales abiertas (plata, alba, salva), de consonantes líquidas (a la alba) y velares (cantan, campanitas, tocan), proporcionan unos sonidos llamativos y variados como si fuese una sinfonía de voces e instrumentos en la que participan animales y agua. Semánticamente, los sustantivos elegidos tienen connotaciones musicales, y morfológicamente, el diminutivo «trompeticas», para designar el zumbido de las abejas, más las formas verbales en presente y la sintaxis rápida pero con el ritmo alternante de las adversativas, produce un efecto de gran musicalidad. Sin embargo, no sólo es una sensación estética lo que se percibe. El lenguaje es sumamente elaborado. Bajo el significado de ruiseñor se encubre el símbolo tradicional que representa la armonía y belleza de su canto, opuesto a los humildes cantos o sonidos de la naturaleza: el río y las abejas, que se designan con la metáfora del sonido y color del río (campanitas de plata) y por la forma y color de la boca de las abejas (trompeticas de oro). La luz de la amada, reflejada en los ojos (metonimia) equivale a soles y la explosión de alegría que siente toda la naturaleza al despertar (alba) sólo puede identificarse con las salvas de saludo que la dirigen a su amada. La capacidad sugeridora del vocabulario se une al sentimiento amoroso para transmitir la alegría, transformada en sonido, de la Naturaleza.