Poesia
Poesia El amor, tema fundamental de la lírica renacentista, se presenta en su obra como sentimiento no correspondido o como apariencia feliz bajo la que se encubre una realidad engañosa. Pocas veces se manifiesta la felicidad del amante o el canto al amor directamente; algún obstáculo o temor interrumpe la posible dicha, de modo que la presentación del sentimiento conlleva el dolor. Uno de los ejemplos más representativos es el soneto «La dulce boca que a gustar convida» (18) porque contiene una reflexión sobre el amor, elaborada mediante símbolos, imágenes y alusiones mitológicas que enseñan la verdadera dimensión del concepto. Sin prescindir del sensualismo y del placer, expresado en forma directa o metafórica («dulce boca», «gustar», «humor», «perlas» «licor», «toquéis», «labio», «rosas»), el poeta muestra las dos caras del amor, la del placer y la del dolor, apariencia y realidad cuyo desenlace es totalmente negativo. El último verso es contundente: el adverbio «solo» referido al concepto «quedar» más el sustantivo letal que da fin al poema, «veneno», excluye toda posible felicidad, de manera que el sensualismo anterior sólo permanece el dolor. Mediante un juego de alusiones (el tormento de Tántalo condenado a no poder alcanzar los frutos que tiene ante su vista) y elusiones (sin citar a Ganímedes se refiere a él a través de su ocupación, «garzón de Ida, copero de Júpiter»), introduce ejemplos de la mitología clásica que simbolizan de forma universal el dolor y el placer respectivamente, extremos por donde discurre el amor.