Poesia
Poesia sólo por no ser miembro corteggiante[569]
de sierpe prodigiosa, que camina
la cola, como el gámbaro, delante.
¡Oh soledad, de la quietud divina
80dulce prenda, aunque muda, ciudadana
del campo, y de sus Ecos convecina!
Sabrosas treguas de la vida urbana,
paz del entendimiento, que lambica[570]
tanto en discursos la ambición humana:
85¿quién todos sus sentidos no te aplica?
ponme sobre la mula, y verás cuánto
más que la espuela esta opinión la pica.
Sea piedras la corona, si oro el manto
del monarca supremo; que el prudente
90con tanta obligación no aspira a tanto.
Entre pastor de ovejas y de gente
un político medio le conduce
del pueblo a su heredad, de ella a su fuente.
Sobre el aljófar[571] que en las hierbas luce,
95o se reclina, o toma residencia
a cada vara, de lo que produce.
Tiéndese, y con debida reverencia
responde, alta la gamba[572], al que le escribe
la expulsión de los moros de Valencia.
100Tan ceremonïosamente vive,
sin dársele un cuatrín[573] de que en la Corte
le den título a aquél, o el otro prive[574].