Cuentos de Italia
Cuentos de Italia Si la vida se ha puesto de tal forma, que el hombre no encuentra ya un pedazo de pan en la tierra abonada con los huesos de sus mayores y, empujado por la necesidad, con el corazón dolorido, se marcha al sur de América, a treinta días de viaje de su patria; si la vida es así, ¿qué va usted a pedirle al hombre?
Sea quien sea, ¡da igual! Siempre es como un niño arrancado del pecho de la madre; el vino de la tierra extraña le es amargo y, en vez de alegrarle el corazón, se lo envenena de nostalgia, se lo torna poroso como una esponja, y este corazón, arrancado del pecho de la patria, igual que la esponja el agua, absorbe con ansia todo lo malo y engendra sombríos sentimientos.
En nuestra región, en Calabria, los jóvenes, antes de marcharse allende los mares, se casan; tal vez para que el amor a la mujer haga aún más hondo el amor a la patria, pues la mujer tira tanto como la patria, y nada conserva al hombre en tierra extraña mejor que el amor, que llama atrás, a volver al seno del terruño y al pecho de la amada.
Mas, estas bodas de los condenados al exilio por la necesidad, casi siempre suelen ser el prólogo de terribles dramas, de fatalidad, venganza y sangre. He aquí lo que ocurrió hace poco en Senerchia, pueblo situado junto a las estribaciones de los Apeninos.