Cuentos de Italia
Cuentos de Italia - SÃ, pero entretanto…
- No hay ni habrá nunca fuerza capaz de matar el joven corazón del mundo…
- Esas son palabras para una canción, hijito…
- Millones de voces cantan esa canción, y cada vez la escucha más atentamente la vida entera… Recuerda: ¿acaso tú nos escuchabas antes, a mÃ, a Paolo, con tanta paciencia y cariño como escuchas ahora?
- ¡Cierto! Cierto… pero, ya ves, la huelga te ha obligado a marcharte de la ciudad donde naciste…
- Es pequeña para los dos, ¡que se quede Paolo! Y en cuanto a la huelga, la hemos ganado…
- La habéis ganado -responde la muchacha con voz sonora-. Tú y Paolo…
Y sin terminar la frase, rÃe bajito; luego, durante unos segundos, caminan todos en silencio. A su encuentro, alzándose de la tierra, se destaca un obscuro montÃculo -las ruinas de algún edificio-, sobre el que un aromoso eucalipto se yergue pensativo con sus finas ramillas caÃdas; cuando los tres llegan al árbol, las ramas parecen estremecerse con leve temblor.
- Ahà está Paolo -dice la muchacha.
Una figura negra y alta se ha separado de las ruinas y está parada en medio de la carretera.
- ¿Te lo advirtió el corazón? -pregunta el joven, riendo.
Delante, resuena, como un eco: