Cuentos de Italia
Cuentos de Italia En el cielo azul de mediodía se derrite el sol, vertiendo sobre el agua y la tierra sus cálidos rayos de diversos colores. Dormita el mar, exhalando un vaho opalino; el agua azulenca refulge como el acero; el fuerte olor de la sal del mar se expande, espeso, hasta la costa.
Rumorean sonoras las olas, chapoteando perezosas en un ingente montón de piedras grises, corren saltando por encima de las afiladas aristas; susurran los guijarrillos; las crestas de las olas, transparentes como el cristal, no son altas y no tienen espuma.
La montaña está envuelta en el cendal liláceo del bochorno; las hojas grises de los olivos parecen de plata vieja a la luz del sol; en las mesetas de los jardines que engalanan la montaña, sobre el terciopelo obscuro del verdor, reluce el oro de los limones y las naranjas y sonríen brillantes las rojas flores de los granados; flores y más flores por doquier.
El sol ama a esta tierra…