Oráculo manual y arte de prudencia
Oráculo manual y arte de prudencia 42 Del natural imperio. Es una secreta fuerza de superioridad. No ha de proceder del artificio enfadoso, sino de un imperioso natural. Sujétansele todos sin advertir el cómo, reconociendo el secreto vigor de la connatural autoridad. Son estos genios señoriles, reyes por mérito y leones por privilegio innato, que cogen el corazón, y aun el discurso, a los demás, en fe de su respeto. Si las otras prendas favorecen, nacieron para primeros mobles polÃticos, porque ejecutan más con un amago que otros con una prolijidad.
43 Sentir con los menos y hablar con los más. Querer ir contra el corriente es tan imposible al desengaño cuanto fácil al peligro. Sólo un Sócrates podrÃa emprenderlo. Tiénese por agravio el disentir, porque es condenar el juicio ajeno. MultiplÃcanse los disgustados, ya por el sujeto censurado, ya del que lo aplaudÃa. La verdad es de pocos, el engaño es tan común como vulgar. Ni por el hablar en la plaza se ha de sacar el sabio, pues no habla allà con su voz, sino con la de la necedad común, por más que la esté desmintiendo su interior. Tanto huye de ser contradicho el cuerdo como de contradecir, lo que es pronto a la censura es detenido a la publicidad de ella. El sentir es libre, no se puede ni debe violentar; retÃrase al sagrado de su silencio; y si tal vez se permite, es a sombra de pocos y cuerdos.