El Viento en los sauces
El Viento en los sauces —Te has quedado a cenar, claro —dijo el Topo al cabo de un rato.
—No he tenido más remedio —dijo el Ratón—. No estaban dispuestos a dejarme marchar antes de la cena. Ya sabes lo amables que son. Y me han tratado tan bien como siempre, hasta el mismo momento de la despedida. Pero yo no me sentÃa nada a gusto, pues me daba cuenta perfectamente de que estaban muy disgustados, aunque intentaran disimular. Topo, me temo que están en apuros. El pequeño Portly ha vuelto a desaparecer, y ya sabes el cariño que le tiene su madre, aunque nunca lo diga.
—¿Quién, ese crÃo? —dijo el Topo sin darle importancia—. Bueno, y qué, ¿por qué preocuparse por eso? Siempre está zascandileando por ahà y perdiéndose, y siempre vuelve a aparecer. Es muy aventurero, pero nunca le pasa nada malo. Todo bicho viviente de por aquà le conoce y le quiere, igual que a la Nutria, y seguro que alguno le encontrará y le traerá sin problemas. Pues vaya, ¡si nosotros mismos le hemos encontrado a muchas millas de su casa, tan tranquilo y contento!