El Viento en los sauces
El Viento en los sauces Como se dijo páginas atrás, «Paraíso conservador», sí, pero indudablemente, Paraíso. Los edenes fallan en la realidad porque no hay poderes mágicos que sostengan edenes imposibles, y el de El viento en los sauces, mágico sí que es.
El viento en los sauces fue un gran éxito. Recibido al principio (1908) con tibieza, al cruzar la mitad del siglo llevaba ya más de cien ediciones. Su popularidad había alcanzado el cénit cuando A. A. Milne —sí, sí, el autor de Winny de Puh…— lo adapta para la escena con el título de Toad of Toad Hall en 1929. Tampoco fue desdeñable para el éxito de Grahame la contribución del responsable de ilustrar buena parte de su trabajo: Ernest Howard Shepard quien, poco después de poner su pincel a disposición de El viento en los sauces colaboraría con Milne ilustrando su Winny de Puh.