El Viento en los sauces
El Viento en los sauces
El Ratón apartó las cuartillas con gesto de hastío, pero el discreto Topo aprovechó para salir de la habitación, y cuando poco después se asomó sin hacer ruido vio al Ratón completamente absorto, ajeno al mundo, a ratos escribiendo y a ratos chupando la punta del lápiz. Es verdad que chupaba mucho más que escribía, pero para el Topo fue una gran alegría comprobar que por fin había empezado la cura.