El Viento en los sauces
El Viento en los sauces El Sapo se encontró volando por el aire con el fuerte impulso ascendente y la curva delicada de una golondrina. Aquel movimiento le gustaba, y estaba empezando a preguntarse si se prolongaría hasta que le salieran alas y se convirtiera en un Sapo-pájaro cuando aterrizó de espaldas con un golpazo en la hierba mullida de un prado. Al incorporarse alcanzó a ver el automóvil casi hundido ya en el estanque; los caballeros y el chófer, estorbados por sus largos gabanes, se debatían desvalidamente en el agua.
El Sapo se levantó al momento y echó a correr a campo través tan rápido como podía, trepando por los setos, saltando las zanjas y cruzando a toda prisa los prados, hasta que se quedó sin aliento y tuvo que aflojar el paso. Cuando recuperó un poco el aliento y pudo pensar con calma empezó a reír tontamente, y de las risitas pasó a las carcajadas, y rió y rió hasta que se vio obligado a sentarse bajo un seto.