El Viento en los sauces
El Viento en los sauces —Algunos armiños se pusieron muy colorados —siguió diciendo el Topo—, y el sargento se enfadó mucho y me dijo: «¡Lárgate, buena mujer, lárgate en seguida de aquÃ! ¡No entretengas a mis hombres ni les hagas hablar cuando están de guardia!». «¿Que me largue?», dije yo. «¡No seré yo quien se largue corriendo de aquà dentro de muy poco!».
—¡Ay, Topito! —dijo el Ratón, consternado—. ¿Cómo te has atrevido?
El Tejón dejó el periódico.