Las maniobras del Vaticano
Las maniobras del Vaticano La circular ministerial sobre la que insiste «Ignotus» en su folleto Stato fascista, Chiesa escuola[49] diciendo que «no muchos la juzgan un monumento de prudencia política, por cuanto se expresaría con excesivo celo, con ese celo que Napoleón (querrá decir Talleyrand»[50]) no quería absolutamente, con un celo que podría parecer excesivo si el documento antes que por un ministerio civil, hubiese sido divulgado por la propia administración eclesiástica”, fue firmada por el ministro Belluzzo y enviada el 28 de marzo de 1929 a los Provisores[51]. Según “Ignotus” esa circular habría facilitado a los católicos una interpretación extensiva del artículo 36 del Concordato. ¿Pero es cierto? “Ignotus” escribe que Italia, con el artículo 36 del Concordato no reconocería, sino apenas consideraría “fundamento y culminación de la instrucción pública la enseñanza de la doctrina cristiana según la forma recibida por la tradición católica”. ¿Pero es lógica esta restricción de “Ignotus” y esta cavilosa interpretación del verbo “considerar”? La cuestión es realmente grave y tal vez los compiladores de los documentos no pensaron en el alcance de sus concesiones, de ahí ese brusco retraimiento. Puede pensarse que el cambio de nombre del Ministerio, de “Instrucción Pública” a “Educación Nacional”, está relacionado con esa necesidad de interpretación restrictiva del artículo 36 del Concordato, queriendo afirmar que una cosa es “instrucción” (momento “informativo”, todavía elemental y preparatorio) y otra “educación” (momento “formativo”, culminación del proceso educativo) según la pedagogía de Gentile[52].