Arizona
Arizona —¡Bueno, bueno! ¡Mescal y Manzanita! Cuánto me alegro de volver a veros… ¡Cómo habéis crecido!
—¡Ha pasado tanto tiempo! —jadeó la que ya estaba colgada de su cuello y a quien él tomó por Mescal.
—TenÃamos miedo de que ya no volvieras —añadió Manzanita.
Las gemelas tenÃan ya seis años, si a Cappy no le engañaba la memoria. Una de las más soberbias fanfarronadas de Tanner era sostener que las distinguÃa perfectamente, pero no se atrevió a decirlo tan pronto. ¡Cómo le llenaba de placer el calor de sus brillantes ojos azules y el capullo rosa de sus morenas mejillas, y los labios rojos y entreabiertos! Cappy temió que sus ojos empezasen a ver menos; o quizá se le nublaron por un momento.
—Pues ya sabÃais que volverÃa, niñas —replicó Tanner.
—Madre siempre lo ha dicho —afirmó una de las mellizas.
—Y Rich se reÃa diciendo que no podrÃas permanecer lejos del Cerro del Mescal —añadió la otra.
—Rich tiene razón. Bien, ¿y cómo estáis todos?
—Madre está bien. Todos estamos bien; pero Nesta está fuera, de visita. Hoy volverá. ¡Cuánto va a alegrarse! Rich está de caza con Sam.