Arizona

Arizona

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En aquel momento se presentó en escena el último vaquero. Su nombre irlandés convenía a su poderosa zancada, y a su cara honrada y fea. Fijó sus ojos grises muy abiertos en su amigo; evidentemente, apenas había advertido al forastero.

—Slim, ¿estás riendo o llorando? —preguntó, perplejo. Slim le oyó, sin duda, pero no tuvo aliento bastante para contestar.

—Está rezando, Blab —le informó desde el porche el vaquero corpulento—. Rezando para que el Señor le perdone su mala lengua.

—¿Qué ha ocurrido? —demandó MacKinney, enojado por la contestación y por la carcajada que siguió.

—Nada. Que ese señor le ha hecho una caricia en la tripa.

Entonces MacKinney fijó sus ojos grises y llameantes en el forastero. Se le abrieron aún más. Se le desorbitaron. Toda su expresión cambió de súbito en un alegre e incrédulo reconocimiento.

—¡Hola, Mac! —dijo el forastero.

—¡Dios me valga! ¿Eres tú? —exclamó MacKinney.

—Yo mismo, Mac, y me alegro mucho de verte.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker