Arizona
Arizona Bravío y libre, indomable, alegre y sin cuidados, era el tipo medio del vaquero. Naturalmente, con el tiempo, apareció el vaquero vicioso, bebedor y matón, pero siempre estuvo en minoría. Todos ellos, sin embargo, poseían una cualidad singular, producto, sin duda, de sus vidas pintorescas, activas y peligrosas, y era ésta un espíritu inquebrantable. Los vaqueros, por lo general, eran gente de mal genio; sencillos, naturales y elementales, y, por consiguiente, heroicos. Realizaban las tareas más tremendas como cosa natural del trabajo diario, sin soñar siquiera que en sus hechos hubiera grandeza alguna.
Y aquí y allá, en todos los ranchos, aparecía de cuando en cuando, un vaquero como Arizona Ames, en quien se reunían todas esas cualidades, menos los vicios, y a las cuales se añadía algún rasgo individual que le destacaba entre sus compañeros. Pero este rasgo parecía exagerar los otros, y en Arizona Ames era una ampliación del espíritu que hacía significativas las vidas de todos los vaqueros.