Arizona
Arizona —Bien, bien; esto son noticias —murmuró Tanner pensativo, sin dejar de mirar hacia la casita—. ¿Dónde está Tommy? Creà que le verÃa a él primero.
Los ojos azules de Mescal se oscurecieron y se llenaron de lágrimas. Manzanita volvió la cara. Algo frÃo oprimió el corazón de la vieja.
—Tommy ha muerto —murmuró Mescal.
—¡No! —exclamó Tanner con vehemencia.
—SÃ. En junio. Se cayó de las rocas. Rich y Nesta no estaban en casa. Nosotras no pudimos llamar a un médico y murió.
—¡Señor! ¡Cuánto lo siento! —exclamó el cazador.
—Como nosotros, sobre todo Rich.
En este momento, la madre de la niña, apareció en el porche de la casa, sacudiéndose la harina de sus brazos fuertes y morenos. De menos de cincuenta años, aún hermosa, rubia, alta y fuerte, era una ranchera a quien la reciente contienda del Tonto habÃa dejado viuda.
—¡Pero si es tÃo Cappy! —exclamó con calor—. Estaba pensando por qué gritarÃan las gemelas. Luego, he visto los burros… Bienvenido tan bienvenido como el agua de mayo.