Arizona
Arizona —HabĂa allĂ un joven cowboy que estaba a punto de casarse con la hija de un ranchero. DebĂa recordar los nombres, pero no los recuerdo. De todas maneras, la misma mañana del dĂa de la boda, que fue cuando yo lleguĂ© a Keystone, aquel vaquero fue arrestado por algunos agentes de la autoridad por robar novillos, o por vender novillos robados. Él jurĂł que no lo habĂa hecho, que habĂa sido otro y que le echaban la culpa a Ă©l. Se lo llevaban a la cárcel, cuando un jinete, en un caballo alazán… Ames, el caballo en que has llegado aquĂ anoche es aquel mismo caballo.
—Siga con su historia. Sus consocios están escuchando con atenciĂłn y yo tengo ganas de oĂr cĂłmo acaba.
—Bien —continuĂł Steele—; aquel jinete, que eras tĂş, Ames, detuvo a los agentes y les demostrĂł que estaban equivocados, pues el ladrĂłn era Ă©l; y que, si no habĂa otros inconvenientes, podĂan dejar suelto al vaquero para que se casase, y, si querĂan probar a detenerle a Ă©l… ¡Ja! ¡Ja! Ames, te abriste paso a tiros y te escapaste.
—¿Pero cómo relaciona usted esa faena conmigo? —demandó Ames.