Arizona
Arizona —Bueno, ya que nos hemos divertido, me vuelvo a mi cabaña —dijo Tanner—. Estoy muy cansado. Buenas noches.
—¿Te vas sin que te hayamos dado las gracias? —exclamó Ames, tan asustado como si la cosa no tuviera remedio.
—Ya me lo habéis agradecido —contestó Tanner riendo—. Ya es bastante haberos visto las caras y haber soñado con este momento.
—¡Ah!, comprendido… Muy bien, Cappy. Lo que yo haré no lo puedo decir ahora.
Tanner se despidió de sus amigos y salió. Pensó que Nesta le estarÃa esperando para asaltarle por el camino, pero no la vio. Sin duda se habÃa emocionado más aún que Rich. ¡Qué extraño que se hubiera echado a llorar! No la podÃa comprender, pero esto no mitigaba su satisfacción por haberle regalado las cosas que su corazón deseaba. Nesta no habÃa tenido muy buena suerte, ni ninguno de los Ames, aunque por lo que a Rich se referÃa, ninguna vida era preferible a la de aquel Tonto bravÃo…