Arizona
Arizona —Esto es todo b que hay por ese lado. Pero me parece que Ames tiene alguna idea sobre Fred, pues lo he visto observar al muchacho con muchÃsima atención. Otra cosa: cuando los vaqueros Stevens y Mecklin entraron en la cocina, Ames estaba allà conmigo. Ahora están cenando, pero esto fue antes, creo que inmediatamente después de tener la bronca con usted. Estaban excitados y hablaban. Nunca me ha gustado Mecklin. No es capaz de mirarle a uno a los ojos; ahora apostarÃa a que tiene sus motivos. Para ellos Ames no es más que otro vaquero que está de paso y que hablará con usted, posiblemente en el pueblo, y hay ciertas cosas que ellos tienen interés en propalar. Cuando se fueron, Ames me dijo: «Joe, este vaquero, Mecklin, es un pillo. ¿No lo sabÃas?» y yo le contesté que tenÃa la misma impresión.
—¿Mecklin? ¡Es posible! Siempre ha sido retraÃdo y poco satisfactorio… ¿Y qué hay de Stevens?
—Ése es más difÃcil. Ames cree que es honrado y muy astuto… Ahora, patrón, voy a buscarlos a todos. Cree que, por lo pronto, es mejor que no diga usted nada de lo que le he contado.
—Muy bien, Joe. A callar tocan. Pero apresúrate.