Arizona
Arizona —¡Oh, Ester! —protestó él.
—Has faltado a tu palabra de no volver a hablar mal.
—¡Pero, Ester, ahora no vale! Arizona va a vivir con nosotros. Apuesto que a papá no le hubiera importado que tú misma jurases un poco también.
—¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! —estalló Halstead, con la cara purpúrea—. Seguro que no, pero obedece a tu hermana y la próxima vez ten más cuidado.
—Bueno —dijo Brown tercamente—. Pero ahora la cosa vale la pena, ¿verdad?
Ester fue la última en capitular ante aquel producto de la vida del rancho, pero se rindió lealmente. SabÃa, aun antes de que Joe se lo hubiera dicho, que Ames nunca podrÃa imaginarse que ella le quisiera.
Durante algún tiempo después de la tragedia, se habÃa mantenido apartado, comiendo con Joe en la cocina, rara vez visible, y cuando lo era, ceñudo, silencioso e inabordable. Luego experimentó un súbito cambio, debido a una carta que Jed le habÃa traÃdo de Craig. Ames parecÃa transformado. Ester sentÃa una enorme curiosidad por aquella carta y en sus venas, el antiguo y odioso fuego.