Arizona
Arizona —Bien, deja que Nesta se divierta en esta boda. Obsérvala con cuidado sin que ella se dé cuenta. Luego nosotros tres, a un tiempo o uno detrás de otro, trataremos de persuadirla de que se case con Sam… Ella me dijo que tenÃa que romper con Sam, pero no podÃa.
—¿Te dijo eso? —exclamó Ames, consternado—. ¡Dios! Tenemos entre manos un nudo difÃcil de desatar. Si ella quiere aún a Sam, y jura que sÃ, ¿por qué ha de romper con él?
Tanner movió su encanecida cabeza. No tuvo valor para expresar sus temores. ¿Cuándo habÃa visto él tal agonÃa y terror en los azules ojos del muchacho? El viejo cazador tuvo la impresión de que los sucesos obligaban a Rich a hacerse hombre.
—Se avergüenza de algo, Cappy —dijo con voz ronca.
—Asà lo creo. Pero si aún ama a Sam y él está dispuesto a pasar por… por cualquier cosa, todo se arreglará. Todo está bien cuando acaba bien.
—¡Tanner! —rugió Ames rechinando los dientes—. Tú sabes más de lo que dices —luego se cubrió la cara con las manos y sollozó—. ¡Nesta! ¡Hermanita!
Era una prueba para Tanner. Se puso a maldecir.