Arizona
Arizona Se separaron. Tanner recorrió todos los lugares de la ciudad donde la gente se reunía y, pretendiendo estar un poco charlatán a consecuencia del licor, prestaba oído atento a las conversaciones de los demás. Volvió tarde a su alojamiento y profundamente resentido, compadeciendo al leal Playford, furioso con Lee Tate y consciente de que no estaba sólo en su estimación de la latente potencialidad de Rich Ames.
Tanner se despertó a los golpes que el alegre herrero daba en su puerta. Acostarse tarde y dormir bajo techado no eran circunstancias apropiadas para madrugar. Tanner almorzó con su amigo, le acompañó a la fragua y luego entró en la ciudad. La ancha calle presentaba de día un interesante espectáculo. Normalmente, hasta los sábados sólo se veían en ella algunos caballos atados a las ventanas, un carro o dos y algún otro vehículo, pero hoy en el trozo principal, no quedaba un solo espacio libre. Toda la población del Tonto, por lo menos la de la mitad norte de la cuenca, había venido a ver la boda de Lil Snell. La verdad es que hacían lo mismo por cualquier boda, pues estos sucesos eran raros en aquella aislada comunidad.