Arizona
Arizona Tanner fue varias veces a casa de los Ames, pero sólo una pudo ver a Nesta y se quedó atónito. Parecía una persona infinitamente distinta de la espléndida Nesta del baile de Shelby. Era demasiado apática, humilde y abatida. Tanner imaginó que se resignaba a una situación que su corazón aprobaba, pero a la que se oponía su conciencia.
Sam Playford andaba siempre alrededor de la casa, al parecer, extático. Los alegres y prácticos preparativos de la señora Ames que sutilmente evitaba un posible tropiezo, eran de buen augurio. Ella conocía a Nesta mejor que nadie. En Rich se advertía una creciente tensión nerviosa. Él también andaba siempre dando vueltas por las inmediaciones y a la vista de la casa. El único trabajo que Tanner le vio hacer, y éste de muy mala gana, fue partir leña.
Tanner se aplicó durante dos días a un trabajo obligado, si pensaba cazar aquel invierno. Deseaba ver el fin de aquella boda. Mescal y Manzanita le buscaron al segundo día, deseosas de comunicarle las últimas noticias. Nesta no quería ir a Shelby a casarse, y Sam había ido a buscar un cura para que viniera al Cerro del Mescal el sábado.