Arizona
Arizona —¡No! ¡No! —gritó ella con violencia—. ¡Eso es lo horrible! Pero me fascinaba…, tenÃa poder sobre mÃ… No conseguà romperlo hasta la mañana siguiente al baile… ¡Demasiado tarde! ¡Demasiado tarde!
Tanner halló su voz para rogar a Rich que escuchase el relato de Nesta.
—Estás dictando sentencia demasiado pronto —concluyó.
—Cuéntanos, Nesta —rogó Playford—. No puedo creer que seas mala… Pero no importa. Dinos la verdad, que entre los tres hallaremos una solución para ti.
—¡Pobre Sam! —murmuró ella, levantando una mano para tocarle—. Debo de ser mala. Soy mala, y no hay solución para mÃ.
Rich se volvió a arrodillar, esta vez más cerca de ella.
—¿No se casarÃa contigo Tate? —preguntó con voz apagada.
—No lo sé. Pero aunque él quisiera, yo nunca querrÃa casarme con él.
—Me asombras, Nesta —dijo Rich levantando las manos—. Haz lo que te pide Sam. Dinos la verdad.