Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste —La llevo afuera. Magdalena oyó que el caballo resoplaba y mordÃa el bocado. El cowboy hablaba en voz baja; solamente unas palabras sueltas llegaron hasta ella: «estribos… espera… sal del poblado… montaña… vereda… ¡ahora monta!».
Siguió un momento de silencio, que fue roto por el ruido de unos cascos al hollar la arena. Luego, Magdalena vio un caballo de oscuro pelaje saliendo a galope por la vasta llanura, y entrevió, agitados por el viento, el chal y la cabellera de la menuda figura agazapada en la silla. El animal se recorto en negro contra el fondo oscuramente iluminado. En su huida habÃa algo de espléndido y salvaje.
Inmediatamente el cowboy reapareció en el umbral.
—Señorita Hammond, opino que deberÃamos escabullimos de aquÃ. Han ocurrido cosas graves y está a punto de llegar un tren.