Bajo el cielo del oeste
Bajo el cielo del oeste »Señoras, no negaré que entonces Monty Price sintió miedo. ¡Por primera vez en su vida! Pero el confiado semblante de la bellísima doncella, apoyada contra mi pecho, abrazándome y lanzando terribles alaridos, hizo remontar mi espíritu como una cometa. Empecé a saltar de búfalo en búfalo… Debí recorrer a lo menos una milla de jorobas antes de ver terreno raso, y entonces, fue cuando realicé las mayores hazañas de mi vida. Calzaba mis grandes espuelas, y valiéndome de ellas aguijoneaba al búfalo sobre el que de momento cabalgábamos hasta llegar cerca de otro…, al que cambiaba de un salto. Así conseguí llegar al final de la manada, me apeé de mi última montura y rescaté a la joven.
»Si mi memoria no me engaña, el paseo hasta llegar al poblado donde ella vivía fue conmovedor. Mas… ella no supo serme fiel y se casó con otro. Fui demasiado caballero. No los maté. Pero la infame perfidia me abrasó el pecho. Las mujeres son extrañas. Desde entonces… no dejo de admirarme al ver que una muchacha que ha abrazado y besado a un hombre puede casarse con otro…, aunque posteriores experiencias me han enseñado que es así.
Los cowboys prorrumpieron en formidables carcajadas.